MIéRCOLES, 22 MAYO 2013

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Estamos todos locos…?

Ni locura ni hostias, negocio, se llama negocio!!

Aunque lo que si hay últimamente es mucho fascismo encubierto de “normalismo”: gritos, golpes e insultos para resolver una discrepancia; si no piensas como yo te estigmatizo, acoso y desacredito; si no vistes fashion me mofo de ti o te hago vacío; si no aplaudes con furor la cultura de masas te censuro y te tildo de ignorante; si no te defines de izquierdas eres un facha, pero si tampoco te defines de derechas eres un pusilanime que no se compromete; si estas en desacuerdo en algo te monto un pollo tremendo que te humilla para que se te quiten las ganas de manifestar tus incomodidades; si protestas por las injusticias te llaman terrorista; etc. etc. etc.
Y no es sólo en la politica o en eso que llamamos “sociedad” (como si fuera algo ajeno a nosotros…!); es en el día a día, está aflorando por todas partes!!
Fascismo, no locura.
¿Eso no lo medican?

Recientemente han atacado a un buen amigo, sólo por exponer reflexiones, proponer alternativas y analizar críticamente lo que sucede en el mundo.
¿No te gusta lo que dice? Bien, manifiéstalo si así lo decides. Discrepa, confronta ideas, refuta, discute, debate. ¿Agredir por qué?
Aquí os dejo el texto donde narra el incidente.

¿De verdad queréis un mundo de clones? ¿de verdad pensáis que lo óptimo es el pensamiento único? ¿de verdad os creéis que defendéis la libertad IMPONIENDO vuestra visión? ¿Y si un día tu discrepas de algo? Tendrás el valor de manifestarlo sabiendo que te lincharan? Crees que contigo no lo harán? Y por qué deberían de concederte a ti la libertad que tu niegas al que no piensa como tu?
¿De verdad crees que un sólo hombre es capaz de abarcar toooodo el conocimiento? De verdad crees que aquel al que sigues a ciegas como un borrego tiene TODAS las respuestas para ti?
Pues te equivocas.

¡TAMBIÉN TE MANIPULAN PARA QUE CENSURES AL DISCREPANTE!! Cómo es posible que no te des cuenta?
http://laespiralazul.com/blog/la-discrepancia-causa-de-division-o-herramienta-de-crecimiento/

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LUNES, 25 MARZO 2013

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Dame pan y llamame tonto

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Cuando una creía que ya nada de lo que sucede en el mundo podría sorprenderme, llega la triste realidad a dejarme de nuevo en estado de shock.

Hace ya varios años que decidí apagar el televisor para no volver nunca más a encenderlo. Mi querido ex-marido italiano me lo dejó conectado al equipo de música y al ordenador por, lo que a mi me parecen, misteriosos mecanismos que nunca logro comprender y que me obligan a llamarle a Italia cada vez que uno de esos cablecitos se afloja por algún motivo, ya que soy completamente nula con la electrónica, y miren que me esfuerzo oiga, pero no nació una con talento para la tanto aparato. En fin, que lo uso como monitor de ordenador para verme documentales, ballets, películas, y tanto vídeo como me envían, que es más cómodo y agradable verlos en pantalla grande.

Pero hoy, en casa de mis padres, tenían la televisión puesta a la hora de comer. Con lo rica que estaba la paella y casi me atraganto cuando veo lo que me cuentan es el último éxito televisivo: un grupo de famosos lanzándose a una piscina desde un trampolín. Me he quedao muerta maricón…

Lo cierto es que ya no me sorprende que existan esos programas, que en realidad es el mismo una y otra vez pero cambiando el decorado. Los mismos en una isla, los mismos en una casa encerrados, los mismos en una cocina, los mismos una y otra vez, hasta con el mismo presentador y los mismos comentaristas. Tampoco me sorprende ya que la gente se lo trague todo sin rechistar y que además aplaudan y lo comenten en la peluquería, el bar o el rellano de la escalera: nos han degradado hasta tal punto y nos han atrofiado tanto el sentido crítico que ya no se cuestiona nada, nos lo engullimos todo sin masticar y sin el más mínimo atisbo de indignación. Porque lo que he visto hoy por la tele, estaba lejos de ser una anécdota curiosa del poco contenido que nos venden por la caja tonta. Lo que he visto era indignante, insultante, denigrante y otro montón de ‘antes’.

Ya se queda uno estupefacto cuando va a ver un musical que no hay por donde cogerlo y que se sostiene malamente por el entusiasmo y entrega de los interpretes y por los nombres de los cuatro famosos (Hoy en día hay que distinguir entre Artista; Artista con reconocimiento público, es decir, popularidad; famoso y famosillo) que lo componen, en el que se nos venden las mismas ideas cansinas y trasnochadas de los últimos 40 años: lo guay que es ser maricón y tener pluma, lo que mola meterse drogas y volverse inconsciente y alocado, follar con todo lo que te cruces y que ser trasgresor es ponerte tacones, decir polla y coño y dar el cante todo lo posible con la ropa, la actitud y el vocabulario.Ya uno no se inmuta por ello, solo entristece y agota.
O como decía un amigo en un espectáculo cómico en el que hacían un chiste sobre gordas: el problema no es que el chiste sea plano, bobo y poco respetuoso con las gordas; lo terrible es que las gordas que hay entre el público aplauden y ríen como verdaderas morsas. Eso desgarra y entristece. ¿Qué nos han hecho?!!! ¿Qué nos siguen haciendo??!!! ¿Dónde nos llevan y cuáles son las intenciones? Yo hace ya unos años que lo vengo viendo y advirtiendo: nos llevan a la deshumanización, a la degradación total, a la infrahumanidad que tanto necesita el NWO (Nuevo orden mundial) del que tanto hablan los poderosos, y por el que tanto esfuerzo ponen desde hace mucho tiempo, mucho más del que nadie supondría…

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Pero hoy me ha herido ver a gente que respeto lanzándose por ese trampolín y dándole el dramatismo que les exigen como si ese acto fuera el súmmun en su vida y su carrera. Algunos lloraban y se abrazaban, otros hasta ponían cara de orgullo ante las valoraciones del ¿jurado? y hasta parecían satisfechos.
Ya he tenido algun buen amigo dentro de uno de esos programas y a más de un conocido. Y en su momento lo justifiqué y hasta me pareció gracioso. En aquellas ocasiones era una manera de volver a hacerse presente en las mentes del publico y poder después sacar los trabajos propios habiendo refrescado la memoria de la audiencia. En otras ocasiones era una cuestión de necesidad económica. Pero en tales casos no me parecía que el precio a pagar fuera tan excesivamente alto como en este programa que he descubierto hoy. En este venden su dignidad. Que además queda ya irrecuperable…

Pero claro, entiendo que ante la situación económica que vivimos cualquiera sea capaz de vender lo que sea por un trozo de pan, o por unos, supongo, suculentos ingresos (porque si no son suculentos, ya es pa llorar!) y no les preocupe demasiado que su bagaje profesional pueda verse arrastrado por los suelos y su talento degradado al todo vale; ya que han logrado convencernos de que ser artista o periodista o modelo o…, es eso. Y si mañana quieren aprovechar el tirón mediático poniendo un proyecto en marcha, saben que la gente acudirá sin rechistar a tragarse cualquier cosa que hagan, sea buena o mala, elaborada o no, cuidada o no, esforzada o no, ya que para eso nos han educado: para ser borregos que engullen cualquier cosa que alguien proclamado “autoridad” por el “mercado de basura” diga que es guay y que hay que verlo y aplaudirlo.

Una vez renuncié a una plaza de interina (en lista preferente) en un conservatorio porque no me sentía honesta con los alumnos, al sentir que la propia estructura del sistema me obligaba a fingir que enseñaba y no a enseñar de verdad. No me arrepiento. Puedo vivir con poco, y con mucho menos si me lo propongo.
Otra vez me surgió la posibilidad de trabajar en un programa de estos que forman “estrellas” en cuatro días. Pregunté si les servía como asesora, fuera de cámara (ya que alguna conocida ha sido asesora de los que daban la cara en pantalla); buscando la manera de aprovechar la oportunidad de ingresos, contactos, vivencia, etc. sin tener que hacer el papelón. Pero no buscaban eso. Envié mi curriculum y la respuesta fue que necesitaban a gente que no estuviera tan cualificada…
¡Qué feliz soy en el Madrid Dance Center!

Lo que buscan es vaciarnos señores. ¿Nadie más lo ve? Si, si que lo ve mucha gente, de hecho somos millones. Qué sería de mi sin el contacto diario con todos ellos. Con lo que me enferman las redes sociales y sus oscuros objetivos ocultos; tengo que reconocer que también cumplen una función de agradecer, y es mantenernos en contacto con los afines que tenemos lejos, y cerca.
Hay tanta gente levantando la voz y advirtiendo, tanta!! Pero nunca les sacan por la tele, ni conseguimos, de momento, que el proceso de degradación y estupidización cese. Aunque creo que logramos ofrecer aliento y sosten a todos aquellos que se atreven a denunciar, hablar claro y arriesgarse a la censura. Porque esa es otra de las cosas que nos han metido en vena: si cuestionas eres malo, si no comulgas con el dogma se te proscribe. Hace poco alguien trató de estigmatizarme. No se daba cuenta de que cumplía con rigor el mecanismo que nos venden: el sistema reacciona veloz ante la anomalía estigmatizando para aislar y crear sensación de soledad y patología en el estigmatizado. Lo que pasa es que les está saliendo el tiro por la culata, porque ya somos tantos y hemos estudiado tan a fondo sus mecanismos que ya no es posible caer en sus trampas, ni tampoco es posible aislarnos o estigmatizarnos, ya que aumentamos en número y conciencia de forma exponencial cada día.

A mis amigos Artistas, periodistas, músicos, etc. les digo que cuiden su talento, y sean ellos los primeros en dale valor, porque lo tiene y mucho. Que no lo arrastren ni lo denigren. Que podemos sobrevivir dignamente con pocos ingresos, incluso que va siendo hora de salirnos del sistema y montarnos proyectos humildes y dignos que pueden aportarnos, no solamente supervivencia en dignidad, sino felicidad y plenitud. No necesitáis la fama ni la fortuna, ya que nada tienen que ver ambas con la felicidad ni con la satisfacción; y el reconocimiento por el talento y el trabajo bien hecho no se consigue luciendo palmito. Cuidaos mucho. Tanto como os gustaría que os cuidaran.

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Sa-luz y amor amigos.
<3

SáBADO, 23 MARZO 2013

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Mitosis?

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Dolor punzante, dolor intenso, dolor de liberación
dolor punzante, dolor intenso, dolor de separación
dolor de olvido, dolor de un tiempo, dolor por la decepción.
Si aferro duele, si suelto desgarra, parece que no hay opción
Algo se rompe, algo se acaba, tal vez sólo sea Yo
Lo real no importa, lo valioso menos y lo sagrado ¿dónde quedó?

Regreso continuamente allí abajo, a aquella sensación:
la Verdad es densa, lo abarca todo. Qué fácil, qué cuerdo, qué coherente y sanador.

Arriba no hay airé, tu distancia es demente, tu estigma destruye, tu ceguera mata y tu amor muere. Pero esa, es tu elección

Dolor punzante, dolor intenso, dolor de liberación…

JUEVES, 07 MARZO 2013

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Entrevista en CienciayEspírituTV

Mi buen amigo Miguel Celades, director de CienciayEspírituTV, me invitó a participar en “La Gala del Sabado”, para presentar El Baile de la Sirena: la versión televisiva del programa de radio que ya llevo tiempo realizando para su productora 7000millones.

“La Gala del Sabado” en CienciayEspírituTV, 23 de Febrero de 2013
A PARTIR DEL MINUTO: 3h 08′ 50”

LUNES, 29 OCTUBRE 2012

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Permitirse

He tirado estos días mucho “pasado” acumulado en mi casa por tantos años. Cajas llenas de papeles, facturas, apuntes, escritos, recuerdos, fotos. Cajones abarrotados de cosas que nunca uso, y que muchas no recuerdo cómo llegaron ahí.
Sólo me quedan un par de muebles por vaciar y habré acabado. Pero ahora que le he cogido el gusto a esto de liberarme de pasado, me da la sensación de que no he tirado suficiente. Quizá haga una segunda ronda y me anime a dejar estantes, armarios y cajones casi desnuditos. Se me hace la boca agua solo de pensarlo.

Durante todo el proceso, he ido apartando en una bolsa algunos objetos significativos, con intención de quemarlos y darle un toque ritual a este “vaciarse” de pasado.
Entre ellos estan todos los diarios que llevo escritos desde niña.
En alguna ocasión los he releido, y me han servido para conocerme; pero en esta ocasión me da una pereza horrorosa, así que los quemaré sin volver a leerlos. Y más cuando abriendo una página al azar de uno de los ultimos me encuentro una hoja entera en blanco con una sola frase bajo la fecha 15-9-2009: Necesito un arbol.
Lo he cerrado inmediatamente, no he necesitado leer más; pero me ha gustado saber el origen de esta necesidad de Naturaleza que hoy se ha vuelto vital.

En el útimo de estos libritos, iniciado el último mes de 2009, hay una reflexión que no recordaba.
«…dejarse ser, en dos sentidos, aparentemente opuestos, sin embargo complementarios:
1. Dejarse ser como uno ES.
2. Dejarse MODIFICAR por lo que nos llega, por lo que acontece. Dejarse cambiar por las cosas que nos pasan. Estar abierto a que lo que nos sucede, la vida, nos transforme…»

Nada más leerlo, todo mi tono muscular se ha aflojado. A pesar de lo presente que tengo ultimamente esta sensación de permitir que las cosas sean, qué fácil resulta salirse de ese estado si no estamos atentos. Todo en nuestro entorno nos empuja a hacer, a buscar, a movernos, a luchar, a accionar, a salirnos de nosotros y estar fuera. Cuando la vida, realmente, sucede aqui dentro.

Pero este segundo aspecto de “dejarse ser”, el de permitir que la vida nos transforme, es acción desde la pasividad, es trasformación sin lucha, es crecimiento sin desgaste, es vivir sin pegarse con la vida ni pretender controlarla. Es presencia sin imposición, es saber sin arrogancia, es conocimiento sin necesidad de embutirse de información, es abrirse al cambio sin dejar de ser uno mismo.

He encontrado también en este uĺtimo tomo de mi vida escrita unas frases sueltas que no voy a comentar. A mi me dicen mucho, y tienen que ver también con el permitirse. Quizá a vosotros os sugieran algo también:

- «Yo SOY, aunque no me vean»

- «Aceptar no es resignarse, comprender no es estar de acuerdo, y perdonar no es olvidar.»

Después de todo, la idea de controlar nuestro devenir, de progresar continuamente de forma lineal y siempre ascendente, nunca fue natural. Creo que viene al caso este video de René Guenón a la memoria de Mircea Eliade. Después de pasarme todo el verano leyendo a ambos, se me ocurre que quizá tengan algo que ver en este arrebato de librarme de la necesidad de todo lo que no sea aquí y ahora…
Son tres y son muy breves, creo que merecen la pena.

Besos y abrazos.
Belén

2. http://youtu.be/MSPuJHkFTZU

3. http://youtu.be/blkg3bwYis0

MIéRCOLES, 24 OCTUBRE 2012

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Incertidumbre…

Hoy me he encontrado con una vieja amiga al llegar a casa, en mi propio portal. Resulta que está trabajando en mi edificio.
Hacía mucho que no nos veíamos, así que ha sido inevitable un repaso general por el estado de nuestras vidas. Es curioso pero este acto de sintetizar, resumir y exponer nuestro momento vital tiene mucha más miga de lo que parece: nos obliga a mirarnos y a decidir rápidamente qué contamos, qué no, qué parte disfrazamos, en cual mentimos directamente, en qué otra preferimos ni siquiera mencionar, en qué parte ponemos más énfasis, etc. Y a evaluar así nuestro estado.

Ha empezado ella contándome los últimos acontecimientos de su vida, y después de estar un rato dándome apuntes sobre la difícil situación laboral, momentos personales complejos, cambios en su trabajo y en su situación sentimental, etc. por fin encuentra la palabra que lo sintetiza y dice que todo en su vida en este momento es INCERTIDUMBRE.

Y a mi me lo ha dejado a huevo, porque con esa palabra me identifico en este momento completamente.
Pero en mi caso va más allá del no saber qué pasará, cómo sobreviviremos a la crisis, qué sucederá con nuestros trabajos, hipotecas, proyectos, etc. Si, eso es ya mucha incertidumbre, aunque yo de momento en todo eso me voy salvando, por los pelos a veces, pero de momento, me voy salvando.
Mi incertidumbre es más de base, de fondo, de “no saber” en general, de no encontrar herramientas, formas, modos, maneras, medios, motivación, fuerza, energía, y un largo etc. Es una sensación que podría resumir en impotencia.

Me recuerda a la manera en que mis alumnos tratan de coger impulso para los saltos, o para los giros, cuando aun están aprendiendo e intentan por primera vez un paso, un movimiento. Tratan de empujarse del aire, como si eso fuera posible. Dando manotazos o tratando para saltar de levantar mucho la barbilla. Me sonrío al recordarles, como me sonrío siempre que los veo en ese trance.
Lo único con lo que cuenta un bailarín para poder asirse, para poder empujarse, para poder elevarse, para poder girar, saltar, desplazarse, etc. es EL SUELO. Mi maestro decía que el suelo es el mejor amigo de un bailarín. Y es una gran verdad.
Pareciera que la fuerza de la gravedad sería nuestra gran enemiga, a la que desafiar, combatir y vencer, no? Sin embargo no es así; en realidad es todo lo contrario. En lugar de pelearnos con ella solamente tenemos que aprender a USARLA, y es entonces la que nos ayuda a despegarnos del suelo, la que nos impulsa en el giro si mantenemos la fuerza de tracción contra en suelo, la que nos permite desplazarnos por el espacio, la que hace posible la Danza en definitiva.

De la misma manera, algo me dice que esta sensación de impotencia, de no saber, de no ver el cómo, la manera, de no encontrar el medio; debe de ser en realidad aquello que me impulse a un gran salto, si consigo aprender a usarlo.

Son las 4 de la madrugada, y todo parece indicar que hoy ya no lo voy a encontrar; pero tengo la certeza de que acabo de sembrar una semilla. Me voy a la cama a descansar mis agujetas, las físicas y todas las demás.
En cualquier momento encuentro mi “suelo” y la manera de usar la impotencia para impulsarme. La incertidumbre es “lo que hay”; así que debe ser esa la herramienta…

Gracias por seguir ahí. Me hace bien compartirme…

Dulces sueños

LUNES, 15 OCTUBRE 2012

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Rosas y espinas del proceso de conocerse…

En gestalt le llaman “darse cuenta”. Ese momento en el que de pronto Ves. A veces es un flash, un instante, otras veces algo va calando, como si el cuerpo comprendiera ya algo que la mente aun no sabe descifrar, y un día de pronto se comprende. Claro que también a veces el cuerpo lo integra sin que la mente tenga que enterarse ni comprender. A veces basta con que el cuerpo comprenda…
No sé cuántas de las sensaciones que voy a describir formarían parte del “darse cuenta” gestaltico; pero todas ellas las he sentido en carne propia no una, sino mil veces.
Cuando uno toma la firme decisión interna de saber quién es, de buscar, de querer entender a toda costa qué nos sucede, qué es vivir, qué sentido tiene el mundo y la vida humana, pareciera que algo empuja a hurgar e ir metiendo el dedito en cada aspecto que descubrimos de nosotros y del mundo.
A veces al hurgar se sangra, pero siempre se abre el paso al oxigeno y luz que curan. Para mi el proceso ha merecido y sigue mereciendo la pena, lo afirmo con total rotundidad, porque en ese “hurgar”, en esa búsqueda y trabajo constante va uno liberándose de lastres, haciendo cada vez más firme el suelo que pisa, ese mismo que antaño era arena movediza. Merece la pena, sin lugar a dudas.

Una de las cosas que a menudo acompañan ese Ver de uno mismo es la culpabilidad. Vemos algo de nosotros que deja palpable que no somos perfectos y automáticamente nos sentimos culpables. Bueno, en realidad no necesitamos que nos den demasiados motivos para sentirnos culpables. En esta sociedad de la manipulación y la mentira se activa nuestra culpabilidad desde todos los frentes, es un gran medio por el que manipularnos y someternos; pero como es mucho más que evidente no voy a entrar en ello.
Aprendí hace mucho, en mis tiempos de budista, que la culpabilidad no sirve absolutamente para nada: ni resuelve nada, ni beneficia a nadie, ni nos hace mejores, ni tampoco nos ayuda a sentirnos mejor ni a crecer, ni compensa a quien hayamos herido. No así la responsabilidad sobre nuestros actos, y la reflexión profunda sobre estos. Aparece ya un importante matiz (hay que proteger y cultivar los matices y los limites de las cosas, o convertirán este mundo en un caos en blanco y negro. Bueno, ya lo es…). Una cosa es fustigarse por algo que he hecho, dicho o visto de mí de lo que no me siento orgulloso, cosa absurda, inútil y poderosamente destructiva (por algo la usan masivamente); y otra MUY DISTINTA es pararse a observar objetivamente mi actitud, reflexionar honestamente sobre ello y asumir la responsabilidad de las consecuencias: aquí no habría martirio y sí mucha información valiosa
para ser libres.

Otra de las emociones que muchas veces acompañan al “conocerse” es la vergüenza.
Un día cualquiera una experiencia concreta en tu vida te pone frente a esa parte mezquina, baja, egoísta de ti mismo que ni siquiera conocías. Me recuerdo, al principio, con esa sensación terrible de vergüenza, tan insoportable que sólo deseaba que me tragara la tierra, que me obligaba a esconderme y a agachar la cabeza. Porque algo terrorífico de esa sensación de vergüenza es que sabes perfectamente que eso que tu acabas de ver de ti mismo, ya lo veía todo tu entorno desde siempre.
Y no es menos terrible las sucesivas veces que uno siente vergüenza; sólo que con el tiempo y la reflexión también ves claramente que eso tan mezquino que te hace odiarte y avergonzarte de ti, no es más que miedo. El miedo es el causante de toda mezquindad. Y entonces, poco a poco, comienza uno a reflexionar y responsabilizarse de su miedo y su mezquindad, en lugar de culparse y castigarse.

Hoy sigo sintiendo vergüenza a veces. Pero una de las cosas que agradeceré siempre de la gestalt, o más bien de mi terapeuta (no sé si la técnica en sí importa, lo que ha sido trascendental es el conocimiento, saber hacer y amor de Susana Ramos), es que ante esa terrible vergüenza sólo recibí de ella amor y comprensión, nuca jamas censura o juicios de valor. Con lo que sembró en mí también la capacidad de amarme y comprenderme sin juicios ni censura. Así que cuando la vergüenza aparece sé que sólo tengo que pararme, observarme con honestidad, descubrir qué miedo hay detrás y apoyarme y abrazarme durante el proceso.

Cuando es posible reparar algo en la circunstancia dada, me sienta francamente bien esa reparación; es decir, pedir disculpas, mostrarme con franqueza ante el otro, etc.
Claro que aquí también he aprendido que no siempre es conveniente desnudarse ante cualquiera. Quiero decir que si el otro u otros, que han sido testigos o incluso víctimas de nuestra miseria
particular recién descubierta, no es gente con el mismo grado de
conciencia y honestidad que uno esta poniendo en la observación de sí
mismo; entonces es inútil cualquier intento de ser franco y consecuente.
Sencillamente te tomarán por imbécil y lo usarán para pisarte.

¿No
os ha pasado alguna vez tener la sensación de hablar con una pared?
Entonces sería muy importante saber bien con quién estamos tratando y
procurar no engañarse a ese respecto (esta última frase me la voy a
apuntar en un post-it y pegarlo en el monitor de mi pc, la repetiré cada
día frente al espejo, al modo de L. Hay, hasta que cale bien. Lo haré
por mi salud y bienestar y en reconocimiento a mi amigo Joan Miquel, que
ya no sabe en qué idioma decírmelo)

Si, es vital saber que el
ciego no puede ver y que el sordo no oye. Muy importante. Y no regalar
nuestra honestidad y gesto noble reconociendo nuestras lecciones ante
quien no puede, de momento, verlos ni por tanto valorarlos. Yo tengo la
tendencia o quizá la fantasía, de pensar que si le hablo directamente a
esa parte “sabia” que todos tenemos dentro (ignorando sus muestras de
ceguera), de alguna manera la activo y despierto en el otro, aunque
objetivamente vea claramente que él no es consciente de sí mismo, de su
sabiduría. Me pego cada hostia con esa actitud que por fin estoy
entrando en razón y permitiendo que el ciego sea ciego y el sordo,
sordo. Así, de paso, mantengo en sus sanos limites a mi arrogancia…

Pero,
a pesar de la culpabilidad, la vergüenza, el dolor a ratos y la energía
que todo ello consume, la sensación en la que desemboca SIEMPRE la
búsqueda de la Verdad sobre uno mismo es la de Libertad.
La Verdad
os hará libres, dicen que decía Jesucristo. Os remito a otro post
anterior http://laespiralazul.blogspot.com.es/2012/08/la-verdad-no-se-defiende-la-verdad-es.html
para no repetirme. Cuando de verdad te atreves a verte tal cual te
reflejan tus actos y motivaciones internas, pasado el proceso de
negación; de ponerse después a la defensiva; de enfrentar después las
resistencias al cambio; luego ver, aceptar, procesar y comprender tus
vergüenzas y lo que esconden. Después, al final del proceso, conquistas una
sensación de Libertad que no puede nunca ya quitarte nadie.

Ya
pueden empeñarse los del NWO en someternos y hacernos esclavos, es
inútil y habrán fracasado estrepitosamente si tú solito, sin
manifestaciones pancartas ni gritos, te has liberado a ti mismo ;)

Feliz día amigos

<3

VIERNES, 14 SEPTIEMBRE 2012

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Después de todo, el Amor resulta lo más fácil…

Hay personas cuya presencia añoro
Hay personas cuya distancia se hace más llevadera que su presencia
Hay personas que ya no frecuentan mi recuerdo
Hay otras que no conocen mi olvido
Hay personas que he de esforzarme por conservar
Pero otras para las que no me nace el esfuerzo
Hay personas que me dieron mucho
Otras que recibieron muy poco
Hay personas con las que nunca se agota lo que compartir
Hay personas que no quieren compartirse
Hay personas con las que todo resulta fácil
Y otras que lo fácil, sería rendirse

DOMINGO, 12 AGOSTO 2012

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La Verdad no se defiende, la Verdad ES.

 

Esta frase la leí de Ibn Asad.

Si la Verdad ES, lo que parece ser algo, simplemente no lo ES. Si algo ha de aparentarse, si alguien va de algo, si he de cuidar para que algo parezca, es sencillamente porque no lo ES. Por el contrario, aquello que ES, lo ES aunque trates de esconderlo, ocultarlo o negarlo. Algo que ES lo sigue siendo aunque a alguien no le guste, lo censure o lo desprecie. Simplemente ES. Lo que ES, ES, decía aquella cómica de crónicas marcianas.

Pero, ¿cómo distinguir desde fuera lo que ES, en este mundo lleno de adornos, apariencias y disfraces? Yo no tengo la respuesta. Lo que creo que beneficia siempre es dejar que las cosas caigan por su propio peso, dejarlas SER. Claro que, esto no resulta siempre fácil.

¿Y la Verdad de lo que somos, mi Verdad?, ¿cómo distinguirla de nuestras trampas? Creo que aquí si tengo alguna respuesta: honestidad. Autoobservarnos con honestidad. Y ante la duda, lo mismo de antes: dejarnos SER, dejarnos caer por nuestro propio peso.

Hace poco les decía a unos amigos que todos nos retratamos solitos. Y qué verdad es! Lo que sucede es que nos resulta muy fácil ver el retrato del otro, cómo queda en evidencia, cómo sus reacciones dejan a la vista qué le mueve, su sombra y su luz. Y no tenemos tanto hábito, por lo general, de observar con cierta distancia nuestro propio retrato: qué dicen de nosotros nuestras reacciones espontáneas (no las planificadas, claro, esas lo que muestran es que queremos dar una imagen concreta, es decir, queremos aparentar lo que NO somos…). A veces hago ese ejercicio, de observarme con la mirada de aquellos que me observan desde fuera. Y resulta sorprendente cómo se nos escapan nuestras trampas si sólo nos limitamos a mirar el mundo desde la perspectiva integrada, desde el patrón mental automatizado, el grabado en nuestro disco duro. Me parece un ejercicio útil, no sólo para verme en mi totalidad, sino también como ejercicio para comenzar a reprogramar patrones, modificar los existentes por otros que nos acerquen más a nuestros deseos y a lo que Verdaderamente somos, a nuestra Verdad.

Otra cosa que nos resulta difícil por lo general es aceptar que no gustamos a todo el mundo. A veces nos revolvemos y pataleamos porque alguien nos censura o nos critica, entrando en una agotadora campaña de convencer al otro de nuestro noble actuar. Si es tan noble, por qué no le dejamos caer por su propio peso? Y además, el otro tiene derecho a creer o juzgar como crea conveniente. ¿No sería más fácil limitarnos a asegurarnos de que nuestros actos son coherentes con nuestros valores y dejar a los demás que piensen y actúen como ellos decidan? La Verdad ES, entonces, sin falta, caerá por su propio peso. Lo que pasa es que cuesta aceptar que los otros no me quieran, si yo no obtengo suficiente aprobación de mi mismo y aun necesito la de fuera.

La cosa es muy distinta cuando la censura o la critica viene de alguien querido; porque en ese caso no es tanto su aprobación lo que necesitamos como su amor: que nos quiera y nos siga queriendo cuando descubra nuestras miserias.
Hoy las relaciones entre las personas son muy difíciles porque, entre otras cosas, juzgamos al otro (y con frecuencia a nosotros mismos) tomando la parte por el todo. De esa manera resulta imposible y muy frustrante tratar de relacionarse con los demás.

Yo no soy mi sombra, pero tampoco soy mi luz, no soy mi defecto, pero tampoco soy sólo mi virtud. Ni soy sólo tal error o desmán, o tal acto heroico o metida de pata. Sí soy la totalidad de todas esas cosas, y alguna vez soy alguna de todas ellas, tampoco todo el tiempo. Nos convencen de que tenemos que amar en los demás sus cosas bonitas y despreciar y juzgar las feas, o en el mejor de los casos tolerarlas.

Cuando intento explicar a mis alumnos cómo coordinar los movimientos les explico que no tenemos la capacidad de mover todas las partes del cuerpo por separado: si me concentro en una o en dos, las demás escapan a mi control. Pero lo que sí podemos hacer es tener la sensación de TOTALIDAD y mover cada una de las partes integradas en el Todo. Entonces el cuerpo se mueve de forma armónica, la cabeza coordina con el brazo, el port de bra ayuda en el salto entrando a la vez que tomo el impulso del suelo, y los pies estiran empujando en el instante preciso: todo ayuda a la armonía del movimiento, porque NO son partes del cuerpo moviéndose por separado, sino que es la TOTALIDAD del cuerpo moviéndose de forma armónica.

De la misma forma creo que nuestra sombra puede integrarse en la totalidad de quien somos, y así puedo amarme plenamente como puedo amar a los demás, no a pesar, sino con su sombra incluida. Porque la Verdad de quién somos es que somos todas y cada una de las cualidades, defectos, virtudes, errores y aciertos. Somos todas ellas, a la vez. Aunque alguno de los que nos rodea, en algún momento, vea solamente una de las partes. Claro que a veces uno se empeña en ver la totalidad de alguien y ese alguien te reta a que veas sólo una de sus partes, la prepotencia, por ejemplo. A algunas personas su sombra les puede, les posee una sola de esas infinitas características, obligándonos a censurarles…

Anoche vi de nuevo la película Las Nueve Revelaciones. Hace tanto que leí el libro que, aunque la película se queda un poco corta, para recordar a aquel no está nada mal. Una de las revelaciones asegura que todos los males del mundo se deben a que tratamos de arrebatar la energía a los demás, ignorando que hay una fuente inagotable en nuestro interior a la que podemos conectarnos, y dejar así de necesitar robársela a los demás. Dice que si nos conectamos a La Fuente y nos limitamos a dar esa energía siempre, en todo momento, no solo no necesitaremos nosotros robársela a nadie, sino que aumentamos la del otro y la nuestra propia, contribuyendo así a crear otra dinámica en este mundo que terminaría transformándolo todo. Bonito, no?

Yo he tenido muchas experiencias de tratar de ver la totalidad del otro y seguir “dando” energía, tolerancia y mucha comprensión aun cuando me impone su sombra. Y creo que a veces se confunde Dar con poner la otra mejilla. Ahora sé que no solo no son la misma cosa, sino que no tienen nada que ver. El error fue confundir dar energía con permitir que te roben la tuya. Y accionar vaciándose uno y consintiendo faltas de respeto, cuando lo que hubiera sido efectivo era dejar al otro SER ya que se retrata solito, como todos.

La Verdad ES. La Verdad de quien somos ES, no engañamos nunca a nadie. A veces alguien ve esa verdad de quien somos y encuentra partes que le causan disgusto, y no le gustamos por ellas. Bien, no podemos gustar a todo el mundo. Pero otras veces somos nosotros quienes nos empeñamos en potenciar una de nuestras características, viviendo a la defensiva por ejemplo, o siendo excesivamente interesado por miedo al fracaso, o necesitando que toooodo el mundo me apruebe y adule, o tratando de ser superior a los demás por una profunda inseguridad e insatisfacción con quien somos en realidad. Y no nos damos cuenta de que la Verdad, es que somos validos y valiosos solo por el simple hecho de haber nacido, y que todos tenemos luces y sombras, estamos aquí para aprender de ambas y experimentar la polaridad para aprender a trascenderla.

Cuando me dejo Ser y acepto la Verdad de quien soy, aparece la serenidad, el respeto por la diferencia y la discrepancia, la aceptación de mis detractores y el agradecimiento y placer inmenso de, simplemente, Ser.“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Juan 8:32

VIERNES, 23 MARZO 2012

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Krishnamurti


Viva la madre que parió a este señor.
La frase que encabeza este blog, es de Krishnamurti.

Discurso de disolución de la Orden de la Estrella

La Orden de la Estrella de Oriente fue fundada en 1911 para proclamar
el advenimiento del Instructor del Mundo y Krishnamurti fue designado
máximo dirigente. El 3 de agosto de 1929, día de la apertura del
Campamento Anual en Ommen, Holanda, Krishnamurti disolvió la Orden ante
tres mil miembros. Este es el texto completo del discurso que pronunció en aquella ocasión.

Esta mañana vamos a hablar de la disolución de la Orden de la Estrella.
Muchos se alegrarán y otros se sentirán más bien tristes. Esta no es
una cuestión de regocijo ni de tristeza, sino que es algo inevitable,
como voy a explicarlo. Seguramente recordarán la historia, cuando el
diablo y un amigo caminaban por una calle y vieron frente a ellos cómo
un hombre se detenía y recogía algo del suelo, lo miró y lo guardó en su
bolsillo. El amigo le preguntó al diablo: «¿Qué recogió ese hombre?».
«Recogió un trozo de la Verdad», le contestó el diablo. «Eso es entonces
mal negocio para ti», dijo su amigo. «Oh, no, en absoluto», replicó el
diablo, «voy a dejar que la organice».

Sostengo que la Verdad
es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún
sendero, por ninguna religión, por ninguna secta. Ese es mi punto de
vista y me adhiero a él absoluta e incondicionalmente. La verdad, al ser
ilimitada, incondicionada, inabordable por ningún camino, no puede
organizarse; ni puede formarse organización alguna para conducir o
forzar a la gente a seguir un sendero particular. Si desde el principio
entienden eso, entonces verán cuan imposible es organizar una creencia.
Una creencia es un asunto puramente individual, y no pueden ni deben
organizarla. Si lo hacen, se convertirá en algo muerto, cristalizado, en
un credo, en una secta, en una religión que debe imponerse a los demás.
Esto es lo que todo el mundo trata de hacer. La Verdad se empequeñece y
se transforma en un juguete para los débiles, para los que están sólo
momentáneamente descontentos. La Verdad no puede rebajarse, es más bien
el individuo quien debe hacer el esfuerzo de elevarse hacia ella. No
pueden traer la cumbre de la montaña al valle; si quieren alcanzar la
cumbre de la montaña, deben cruzar el valle, subir la cuesta, sin temor a
los peligrosos precipicios.

De modo que esta es la primera
razón, desde mi punto de vista, por la que debe disolverse la Orden de
la Estrella. A pesar de esto, probablemente crearán otras Órdenes,
seguirán perteneciendo a otras organizaciones que buscan la Verdad. Yo
no quiero pertenecer a ninguna organización de tipo espiritual; por
favor, comprendan esto. Puedo utilizar una organización que me lleve a
Londres, por ejemplo, esa es un tipo de organización diferente, es
simplemente mecánica, como el correo o el telégrafo. Puedo utilizar un
automóvil o un buque para viajar, tan sólo son mecanismos físicos que
nada tienen que ver con lo espiritual. De nuevo sostengo que ninguna
organización puede conducir al hombre a la espiritualidad.

Si
para este propósito se crea una organización, se convertirá en una
muleta, en una debilidad, en una servidumbre que por fuerza mutila al
individuo y le impide crecer, establecer su unicidad, que consiste en
descubrir por sí mismo esa Verdad absoluta e incondicionada. Por tanto,
esa es otra razón por la cual he decidido, como máximo responsable de la
Orden de la Estrella, disolverla; nadie me ha persuadido para que tome
esta decisión. Esta no es ninguna gran proeza, porque no quiero
seguidores, y lo digo en serio. En el momento en que siguen a alguien,
dejan de seguir a la Verdad. No me preocupa si prestan o no prestan
atención a lo que digo; quiero hacer cierta cosa en el mundo y voy a
hacerlo con resuelta determinación. Mí único interés es una cosa
esencial: Hacer que el hombre sea libre. Deseo liberarlo de todas sus
jaulas, de todos sus temores, y no crear religiones, nuevas sectas, ni
establecer nuevas teorías o filosofías. Como es natural, me preguntarán
por qué recorro el mundo hablando constantemente. Les diré por qué razón
lo hago. No por qué desee seguidores, no por qué desee un grupo
especial de discípulos selectos. [¡Cómo les gusta a los hombres ser
diferentes de sus semejantes, por ridículas, absurdas o triviales que
puedan ser sus distinciones!] No quiero alentar ese absurdo. No tengo
discípulos ni apóstoles, ya sea en la Tierra o en el reino espiritual.
Tampoco es la tentación de dinero, ni tampoco me atrae el deseo de vivir
una vida cómoda. ¡Si quisiera llevar una vida cómoda no vendría a este
Campamento ni viviría en un país húmedo! Estoy hablando con toda
sinceridad porque quiero que esto quede claro de una vez por todas; no
deseo que estas discusiones infantiles se repitan año tras año.

Un periodista que me entrevistó, consideraba un acto grandioso disolver
una organización en la cual militan miles y miles de miembros. Para él,
era una gran acción, porque me dijo: «¿Qué hará usted después, de qué
vivirá? No tendrá seguidores, la gente dejará de escucharle». Con que
sólo haya cinco personas que escuchen, que vivan con sus rostros mirando
hacia la eternidad, será suficiente. ¿De qué sirve tener miles que no
comprenden, que están por completo embalsamados en prejuicios, que no
quieren lo nuevo, sino que prefieren traducir lo nuevo para que se
ajuste a sus propias personalidades estériles y estancadas? Si hablo
enérgicamente, por favor, no me malinterpreten, no es por falta de
compasión. Si acuden a un cirujano para operarse, ¿es una falta de
amabilidad si al operarle le causa daño? De la misma manera, si hablo
con claridad no es por falta de verdadero afecto, sino todo lo
contrario.

Como he dicho, sólo tengo un propósito: Hacer que el
hombre sea libre, impulsarlo hacia la libertad, ayudarle a romper todas
sus limitaciones, porque sólo eso le dará la felicidad eterna, le dará
la realización de sí mismo libre de condicionamiento.

Porque
soy libre y no tengo condicionamiento, todo, no una parte, no lo
relativo, sino toda la Verdad que es eterna, deseo que aquellos que
buscan comprenderme sean libres; no para que me sigan, no que hagan de
mí una jaula para convertirla en una religión, en una secta. Más bien
deben liberarse de todos sus miedos: del miedo de la religión, del miedo
de la salvación, del miedo de la espiritualidad, del miedo del amor,
del miedo de la muerte, del miedo de la vida en sí misma. Así como un
artista pinta un cuadro porque se deleita al pintarlo, porque es su
propia expresión, su gloria, su satisfacción, de la misma forma yo hago
esto, y no porque quiera nada de nadie. Están acostumbrados a la
autoridad o a la atmósfera de autoridad, y creen que les conducirá a la
espiritualidad. Creen y esperan que otro, por sus extraordinarios
poderes, por un milagro, podrá transportarles al reino de la eterna
libertad que es la Felicidad. Toda su perspectiva de la vida se basa en
esa autoridad.

Me han escuchado durante tres años sin que haya
surgido ningún cambio, salvo en unos pocos. Ahora, consideren lo que
estoy diciendo, sean críticos para que puedan comprenderlo completa y
fundamentalmente. Si buscan una autoridad para que les conduzca a la
espiritualidad, automáticamente se obligan a construir una organización
alrededor de esa autoridad. Pero por la creación misma de esa
organización, la cual creen que ayudará a esa autoridad para que les
guíe a la espiritualidad, quedarán atrapados en una jaula.

Estoy hablando con toda franqueza, por favor, recuerden que es así, y no
desde la dureza, la crueldad o el entusiasmo de mi propósito, sino
porque quiero que comprendan lo que estoy diciendo. Esa es la razón por
la que están aquí, y sería una pérdida de tiempo si no explicara
claramente, con decisión, mi punto de vista. Durante 18 años se han
preparado para este acontecimiento, para la venida del Instructor del
Mundo. Durante 18 años se han organizado, han esperado a alguien que
viniera a darles una nueva dicha a sus corazones y mentes, que
transformara toda su vida, que les diera una nueva comprensión; a
alguien que les elevara a un nuevo nivel de la vida, que les diera un
nuevo estímulo, que les hiciera libres, ¡y miren lo que está sucediendo
ahora! Consideren, razonen por sí mismos y descubran de qué forma esa
creencia les ha hecho diferentes, no hablamos de diferencias
superficiales como llevar una insignia, lo cual es trivial y absurdo.
¿De qué forma una creencia como esa ha eliminado todas las cosas no
esenciales de la vida? Esa es la única manera de valorarlo: ¿En qué
forma son más libres, mejores, más peligrosos para cualquier sociedad
basada en lo falso y lo no esencial? ¿De qué forma los miembros de la
Organización de la Estrella son diferentes? Como decía, durante 18 años
se han preparado para mi venida. No me preocupa si creen o no que soy el
Instructor del Mundo, eso tiene muy poca importancia. Desde el momento
en que pertenecen a la Organización de la Orden de la Estrella, han dado
su apoyo, su energía, aceptando que Krishnamurti es el Instructor del
Mundo, parcial o totalmente; totalmente para aquellos que realmente
están buscando, y sólo parcialmente para aquellos que están satisfechos
con sus propias medias verdades.

Durante 18 años se han
preparado, y miren cuántas dificultades tienen para comprender, cuántas
complicaciones, cuántas cosas triviales. Sus prejuicios, sus miedos, sus
autoridades, sus nuevas o viejas iglesias, todas estas cosas, sostengo,
son una barrera que impide la comprensión. No puedo decirlo de forma
más clara. No quiero que estén de acuerdo conmigo ni que me sigan, sino
que comprendan lo que digo. Esa comprensión es necesaria, porque sus
creencias no les transformarán, sólo les complicarán porque no están
dispuestos a afrontar las cosas como son. Lo que desean es tener sus
propios dioses, nuevos dioses en lugar de los viejos, nuevas religiones
en vez de las viejas, muevas formas en vez de las viejas; todas cosas
inútiles, barreras, imitaciones, muletas. En lugar de las viejas
distinciones espirituales tienen nuevas distinciones espirituales, en
lugar de los viejos cultos tienen nuevos cultos. Todos dependen de algún
otro para su espiritualidad, para su felicidad, para su iluminación; y
aunque durante 18 años se han estado preparando para mi venida, cuando
digo que todas estas cosas no son necesarias, cuando digo que deben
descartarlas y deben mirar dentro de sí mismo para la iluminación, para
la gloria, para la purificación y la incorruptibilidad del ser, ninguno
de ustedes está dispuesto a hacerlo. Puede que haya unos pocos, pero
muy, muy pocos. ¿Para qué, entonces, tener una organización?

¿Por qué personas falsas, hipócritas me han seguido, siguen la
encarnación de la Verdad? Recuerden, por favor, que no estoy diciendo
las cosas con dureza o crueldad, sino que hemos llegado a una situación
en la que deben afrontar las cosas tal como son. El año pasado dije que
no transigiría; en aquel momento muy pocos me escucharon. Este año lo
expongo con toda claridad. No se cuántos miles en el mundo, miembros de
la Orden, han estado preparándose para mi venida durante 18 años, sin
embargo, ahora no están dispuestos a escuchar incondicional y totalmente
lo que digo.

Como decía antes, mi propósito es hacer que los
hombres sean incondicionalmente libres, porque sostengo que la única
espiritualidad es la incorruptibilidad del propio ser, que es eterno,
que es la armonía entre la razón y el amor. Esa es la absoluta e
incondicionada Verdad que es la Vida misma. Deseo, por tanto, que el
hombre sea libre, que se regocije como el pájaro en el cielo claro;
libre de toda carga, independiente, inamovible en esa libertad. Y yo,
para aquellos que se han estado preparando durante 18 años, ahora les
digo que deben liberarse de todas las cosas, liberarse de sus
complicaciones, de sus enredos; y para esto, no necesitan ninguna
organización basada en una creencia espiritual. ¿Por qué tener una
organización para cinco o diez personas en el mundo que comprendan, que
trabajan, que han desechado todo lo trivial? Y para los débiles, no
puede haber ninguna organización que les ayude a encontrar la Verdad,
porque la Verdad está en cada uno de nosotros; no está lejos ni cerca,
está eternamente ahí.

Las organizaciones no pueden hacernos
libres. Ningún hombre desde fuera puede hacernos libres; ningún culto
organizado ni el propio sacrificio para una causa puede hacernos libres;
ni formar parte de una organización o dedicarse a un trabajo puede
hacerles libres. Utilizan una máquina para escribir su correspondencia,
pero no la ponen en un altar para adorarla; sin embargo, esto es lo que
hacen cuando las organizaciones se convierten en su principal interés.

«¿Cuántos miembros tiene?» Esta es la primera pregunta que me hacen
todos los periodistas. «¿Cuántos seguidores tiene? Dependiendo del
número decidiremos si lo que dice es verdadero o falso». No sé cuántos
miembros hay, no estoy interesado en esto. Como dije, con que un sólo
hombre se liberara, sería suficiente.

Además, tienen ustedes la
idea de que tan sólo ciertas personas poseen la llave del Reino de la
Felicidad. Nadie la tiene; ninguna autoridad tiene esa llave. Esa llave
es el propio ser de cada uno, y únicamente en el desarrollo, en la
purificación y la incorruptibilidad de ese ser, está el Reino de la
Eternidad.

Así pues, se darán cuenta de lo absurda que es toda
la estructura que han construido buscando ayuda externa, dependiendo de
otros para su propio bienestar, para su propia felicidad, para su propia
fortaleza. Estas cosas sólo pueden encontrarlas dentro de sí mismos.

¿Para qué pues tener una organización?

Se han acostumbrado a que les digan cuánto han avanzado, cuál es el
grado de espiritualidad que tienen; ¡qué bobada! ¿Quién, sino ustedes
mismos, puede decirles si son hermosos o feos internamente? ¿Quién sino
ustedes mismos puede decir si son incorruptibles? No son serios en estas
cosas.

¿Para qué pues tener una organización?

Pero
aquellos que realmente deseen comprender, que traten de descubrir lo que
es eterno, caminarán juntos con mayor intensidad, y serán un peligro
para todo lo que no sea esencial, para las irrealidades, para las
sombras. Se unirán y serán como una llama porque habrán comprendido.
Debemos crear un grupo así, y ese es mi propósito. Debido a esa
verdadera comprensión habrá verdadera amistad. Debido a esa verdadera
amistad, que al parecer no conocen, habrá verdadera cooperación de parte
de cada uno. El motivo no será ninguna autoridad, ninguna salvación,
ningún sacrificio por una causa, sino porque realmente han comprendido
y, en consecuencia, son capaces de vivir en lo eterno. Esto es más
grande que todo placer y todo sacrificio.

De modo que estas son
algunas de las razones, después de haberlo considerado cuidadosamente
durante dos años, que me han llevado a tomar esta decisión. No se trata
de un impulso momentáneo; nadie me ha persuadido, no me dejo persuadir
en cosas como estas. Durante dos años lo he pensado con calma,
cuidadosamente, pacientemente, y he decidido disolver la Orden, puesto
que soy el máximo responsable. Pueden formar otras organizaciones y
esperar a algún otro. Esto no me concierne, como tampoco me concierne
crear nuevas jaulas y nuevas decoraciones para esas jaulas. Mi único
interés es hacer que los hombres sean ABSOLUTAMENTE, INCONDICIONALMENTE
LIBRES.